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Propuesta discapacidad psicosocial
Las personas que tienen un padecimiento neuropsiquiátrico viven paralelamente con una discapacidad psicosocial, es decir, la persona tiene dificultades para relacionarse socialmente y psicológicamente, lo que afecta su identidad y autoestima debido a que esta dificultad abarca sus relaciones personales en distintos niveles: familiar, laboral, de pareja, de amistad y social.
Esto puede ocurrir, debido a una falta de infraestructura socio-comunitaria para lograr desempeñarse y desarrollarse dentro del contexto social y paralelamente incorporar su condición de salud en su vida diaria.
La discapacidad psicosocial que se genera cuando una persona tiene un padecimiento neuropsiquiátrico, específicamente debido a una alteración a nivel nervioso, genera que esta persona tenga mayores dificultades debido a la afectación cognitiva y conductual que repercute en su calidad de vida individual y familiarmente en cada una de las áreas ya mencionadas –interpersonal, laboral y social-.
Esta discapacidad puede llegar a ser permanente por la misma naturaleza de los síntomas en suma con los efectos cognitivos o temporal cuando la persona se encuentra en el proceso agudo de su padecimiento; en ambos casos, la persona tiene derecho a gozar de servicio especializado y suficiente, tratamiento oportuno y eficaz, así como el apoyo necesario para lograr su rehabilitación y reincorporación dentro de la sociedad.
En el 2007, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz publicó un estudio en el que se descubrió que en México el diagnóstico de depresión puede tardar hasta 14 años en hacerse (Benjet C, Borges G, Medina Mora). Otro estudio (Lara, Medina Mora, Borges y Zambrano, 2009) demostró el alto costo de los padecimientos neuropsiquiátricos a nivel productividad: hasta 25 días laborables al año, esto resultado de los obstáculos que vive una persona que tiene esta discapacidad psicosocial.
De acuerdo a esto, hemos observado una serie de carencias que dificultan y mantienen los obstáculos para las personas que viven con una discapacidad psicosocial; de manera breve, tales como:
- La falta de tratamientos especializados en el sector público.
- La ausencia de campañas de prevención, programas de habilitación y rehabilitación.
- El aumento de la búsqueda de servicios privados, debido a la gran demanda e incremento del número de padecimientos neuropsiquiátricos, lo que repercute a nivel familiar no solo por los costos económicos como el costo anímico familiar.
- Falta de inclusión de esta población en las agendas gubernamentales de salud y desarrollo social.
- Ausencia de perspectiva de derechos humanos para facilitar la salud mental –prevención, tratamientos oportunos, especializados y suficientes-.
- Falta de vigilancia, calidad y sensibilización dentro de los servicios de salud así como en los distintos sectores sociales donde se desarrollan las personas con discapacidad psicosocial.
Estamos convencidos que la difusión resulta lo más trascedente y prioritaria, ya que el estigma de la sociedad hacia la discapacidad psicosocial es lo que hace que prevalezca el rechazo y aislamiento de la personas que tienen un padecimiento neuropsiquiátrico.
Estamos convencidos que la participación e involucramiento del trabajo y sensibilización de la sociedad con ayuda del trabajo en conjunto de las familias, el Estado, el sector privado y público será lo único que fortalecerá una propuesta real y eficaz que fomente un cambio estructural con respecto a la discapacidad psicosocial.
Hacemos una llamado a que se garantice el valor como persona humana de las personas que tienen un padecimiento neuropsiquiátrico mediante:
- Campañas informativas y programas de sensibilización en salud, que difundan los servicios públicos existentes tanto a las comunidades urbanas y rurales, pero sobretodo a todos los servidores públicos –específicamente el primer nivel de atención.
- Vigilancia en la atención y servicios, con la finalidad de evitar violaciones a dignidad humana de la persona con discapacidad psicosocial, así como a su familia.
- Apoyo a la familia de las personas que tienen una discapacidad psicosocial mediante tratamientos especializados, garantizando servicios suficientes, oportunos y seguimiento.
Nuestras propuestas van encaminadas a una perspectiva de derechos humanos que, de manera integral, abarque a todo el sistema implicado en el tema de discapacidad psicosocial.
Solicitamos generar cambios para esta población, cambiando la perspectiva asilar paternalista por una visión preventiva que resultara una menor inversión; lo antes mencionado, en conjunto con la inclusión de la participación de familiares, especialistas de la Salud Mental y el Estado.
Cuando una persona desarrolla una discapacidad psicosocial afecta directamente a la familia, por lo que hacemos hincapié en el apoyo para esta; ya que sabemos que la falta de información real sobre los servicios, complejiza la situación lo que da como resultado que la persona con un padecimiento neuropsiquiátrico vaya perdiendo posibilidades para apoyar económicamente a su familia.
Así pues, existe un aumento en el deterioro a nivel emocional individual y familiar, es común que el cuidador primario deje de trabajar para convertirse en un “cuidador de tiempo completo” de la persona con este tipo de discapacidad, afectando aún más a la familia completa.
El apoyo a la persona que tiene un padecimiento neuropsiquiatrico y a las familias de estos, garantizara que no sufran baja en su productividad así como la falta de oportunidades y protección laboral que garantice su reinserción social.
Exigimos un trato digno y oportuno por parte de los servidores de salud primaria para las personas con discapacidad psicosocial; el reconocimiento de síntomas y respeto de las personas y la inclusión laboral, educativa y social para evitar el aislamiento social promovido muchas veces por los mismos servidores públicos en los distintos sectores socio-comunitarios donde se desarrollan las personas con discapacidad psicosocial.
Elaboró:
Voz Pro Salud Mental, es una red de organizaciones no gubernamentales integradas por usuarios, familiares y profesionistas, avocadas a mejorar la calidad de vida de las personas con un padecimiento neuropsiquiátrico así como las necesarias áreas de aprovechamiento entorno a la discapacidad psicosocial.
La Red de Voz Pro Salud Mental está constituida por organizaciones en trece estados de la Republica Mexicana ubicados en Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Distrito Federal, Durango, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí. Desde hace más de una década, trabajamos a través de cursos y talleres de psicoeducación, grupos de apoyo con los usuarios y sus familiares, como parte de un tratamiento integral. También hemos luchado por difundir y hacer valer sus derechos, teniendo siempre presente nuestro lema y creencia principal: Solos somos invisibles,Unidos invencibles, con miras a la consolidación de una plataforma social activa, vinculada y ocupada junto con el Estado con respecto al tema de discapacidad psicosocial.
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